miércoles, 19 de abril de 2017

EL FUEGO DE LA MEMORIA

Me encontraba desolado. Parecía como si mi corazón estuviese siendo comprimido, como si una manada entera de rinocerontes estuvieran corriendo por encima de él. Sentía una gran acumulación de sentimientos totalmente contrarios que no se ni cómo describir. Pero ya había sucedido, ya no había vuelta atrás. Me encontraba volviendo a llorar por él, cosa de la que no me siento orgulloso. Todo esto simplemente por su olor. Este había invadido mi cuarto, y mis emociones. Su olor era irreconocible; esa mezcla de mi colonia favorita de Adidas, mezclada con el olor a tabaco y sudor. A mi mente se vino la ultima vez que le vi, nuestro último momento juntos.
Me encontraba en mi cafetería favorita esperándole, en la mesa donde siempre nos sentábamos. Junto a la ventana. Le vi entrar por la puerta. Desde el momento en le que simplemente miró para ver si estaba allí y se acercó cabizbajo, noté que algo no iba bien. Se sentó y me contó lo que le pasaba. Realmente, estaba rompiendo conmigo. Al parecer, tras tanto yo alentarle de que le contase a su padre que estaba con un chico, lo había hecho. El no se lo había tomado bien. No lo aceptaba. Salió del local y allí me quedé yo, tomándome el resto de mi cappuccino. Sintiendo la misma mezcla de emociones que siento ahora mismo.

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